Futura Licenciada en Administración y Dirección de Empresas por vocación, responsable por deber, shopaholic por pasión, perfeccionista por defecto y loca por amor.


sábado, 20 de agosto de 2011

No sé qué tienen los Manolos que las vuelven locas...

Cuando hablo de "los Manolos" no me estoy refiriendo al conocido grupo de rumba catalana que en la década de los noventa triunfó en las listas de éxitos con su canción Amigos para siempre.
Tampoco me refiero a Manu Carreño y Manolo Lama, comentaristas deportivos de Cuatro.
Me estoy refiriendo a los zapatos más conocidos del panorama mundial, que han recibido este nombre de su creador, el español Manolo Blahnik.

Su extravagante pero a la vez elegante diseño hace de ellos unas piezas únicas, lo cual los convierte en los más deseados entre las féminas. Sin embargo, no están al alcance de todos los bolsillos, ya que en la actualidad su precio oscila entre los 500 y los 4.000 euros.

Algunas de las famosas adictas a estos zapatos son Lady Gaga, quien en su canción Fashión dice que ama "esos Manolos"; Madonna, quien se atrevió a calificar sus zapatos como "mejores que el sexo"; o Kylie Minogue, quien en su gira Showgirl incluyó en todos sus cambios de vestuario diseños exclusivos de los famosos Manolos.

Pero, posiblemente, el ejemplo más famoso de mujer adicta a los Manolos es el de Carrie Bradshaw (Sara J. Parker en Sexo en Nueva York), la cual, pese a su sueldo de escritora, acumula una cantidad de pares de dicha firma bastante considerable. Posiblemente, su par más famoso son los Manolo Blahnik en azul satinado que Mr. Big coloca en su pie, cual Cenicienta, para pedirle matrimonio tras una de sus crisis.
No es de extrañar que, naturalmente, y ante tal "anillo de pedida" ella dijera "Si, quiero".




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